Un algoritmo, siguiendo la definición de Wikipedia, es “un conjunto prescrito de instrucciones o reglas bien definidas, ordenadas y finitas que permite realizar una actividad mediante pasos sucesivos que no generen dudas a quien deba realizar dicha actividad.”. Aunque esto suene a ‘frikada‘, no lo es; en todo hay algoritmos y a todo se le puede aplicar un algoritmo. También, llevarlo al límite puede ser contraproducente, por lo que todo está bien en su justa medida, es decir, ‘nos molan los algoritmos, pero sin fanatismos…‘.

El ejemplo del huevo frito

La primera vez que me explicaron que era un algoritmo, ya hace algunos años, el ejemplo que pusieron era muy bueno y no me olvidaré nunca. Había que hacer un algoritmo y su diagrama de flujo de datos (a partir de ahora, DFD) de cómo había que freír un huevo frito. Por un lado, las variables que necesitamos; un huevo, una sartén, una cocina u hornillo que caliente, aceite, sal y una espumadera. El primer proceso o procedimiento del DFD es echar un poco de aceite en la sartén y calentarlo; de ahí, entramos en un bucle de continuas comprobaciones cada X tiempo de la temperatura del aceite hasta que esté lo suficientemente caliente y podamos romper y echar el huevo. Una vez el huevo está en la sartén con el aceite caliente, tenemos que echarle una pizca de sal y, según mi algoritmo, ayudado con la espumadera, hacer que llegue el aceite a la parte de arriba del huevo para que se haga un poco y moverlo (preferiblemente, por debajo) para evitar que se pegue sin que se rompa. Una vez hecho, retirarlo de la sartén y ya está listo para comer.

Si mi madre leyese esto, me diría que así no se hace bien un huevo (ella le da la vuelta), pero es mi forma y mi algoritmo. Y a mi me funciona, que es lo importante en estos casos. No quiere decir que un algoritmo sea bueno o malo, pero si se puede distinguir uno de otro. Por ejemplo, con mi forma de freír un huevo, quedan poco hechos por arriba y de la forma de mi madre, quedan igual de hecho por arriba que por abajo.

Y os puedo asegurar que tanto de una forma como de otra, están buenísimos. (Dejo claro aquí, que soy un pésimo cocinero y mi madre es una excelente cocinera, si no la mejor del mundo, casi…)

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El algoritmo de Google contra el mundo

Una vez en mente este ejemplo, vamos a suponer que mi forma de hacer un huevo frito es la forma de indexar de Yahoo y la forma de mi madre es la del algoritmo de Google. Tanto uno como otro, indexan paginas web y lo hacen bien, ambos funcionan. Pero ¿porqué Google lo usa el 95% del mundo? ¿Es más ‘chulo’? ¿Es mas fácil de usar? ¿Suerte? ¿Éxito de usabilidad? Se me ocurren muchas preguntas de porqué uno si y los otros no, pero para poco sirven; Google manda en Internet. Actualmente, más que nadie. Por este motivo, tenemos que hacer páginas web para Google; no para su uso y disfrute, si no para que nos tenga en cuenta, por lo que tenemos que seguir sus reglas si queremos jugar, nos guste o no. Lo peor de todo es que es caprichoso, habla poco y cuando lo hace, siempre es para mal; nunca te dice que tu web se está indexando muy bien o que deberías hacer o incluso como.

Muchos me diréis que las directrices de webmasters de Google, pero después de muchos años, y permitidme la expresión, me río de janeiro…. Dichas directrices son muy vagas y muy genéricas para algo que, como Wikipedia define, son instrucciones bien definidas y finitas que permiten realizar una actividad concreta sin dudas. Es más, en muchos casos no te dice que hacer, si no que tienes que evitar. No me creo que Google no tenga un decálogo del perfecto SEO. Otra cosa es que lo haga público (recordemos que Google es una empresa privada, no una ONG) y puede hacer con sus cosas lo que le plazca.

Tamaños del algoritmo de Google y las variables a tener en cuenta

El tamaño del algoritmo depende el número de variables, variantes y procesos que se introduzcan en él. Nuestro famoso Googlebot es enorme…y aquí el tamaño si que importa. Dado lo grande que es Internet y lo ‘variopinto’ que pueden llegar a ser las webs o los hábitos de búsqueda de los usuarios según su país, la cantidad de procedimientos y sub-procesos del robot de Google es inmensa. Se agrupan en 2 grandes clases, OnPage y OffPage. Como ya hemos comentado en este blog en otras ocasiones, los elementos OnPage podemos controlarlos, pero algunos de los OffPage no siempre.

El OnPage es como hacemos nuestra web, su optimización para los ‘bots’, H´s, palabras clave bien usadas y con volumen, cantidad de contenido indexable, su disposición y visibilidad, la experiencia del usuario, la calidad y originalidad del contenido,…. Muchas variables importantes que, en caso de pasarnos, copiar contenido o machacar a los usuarios con publicidad, podemos caer en una penalización algorítmica (ver El zoo de Google: No den de comer a los animales). Por otro lado, los temas OffPage, generalmente vienen dados por enlaces externos, ya sean de webs amigas, directorios de enlaces, redes sociales o cualquier ganancia externa de enlaces para ganar lo denominado como ‘Link Juice’. Esta parte, obviamente, es menos controlable que la OnPage, debido que las acciones no las hacemos nosotros en su totalidad.
Google-algorithm-timeline

via https://www.found.co.uk/

La poli de Internet

Todo este algoritmo y sus procesos han provocado que los que nos dedicamos a hacer SEO y optimizar webs para conseguir tráfico, tengamos (o por lo menos yo la tengo) la sensación de tener que escapar de Google; no físicamente, si no que Google y su Zoo no detecten los modelos que aplicamos tanto a una estrategia OnPage como OffPage. Por ello, y por que es más ‘potente’ que muchos paises en Intenet, Google se ha proclamado como la Policía de Internet. Son sus interlocutores (webmaster tools y analytics) quienes te dicen que tal está tu web en varios aspectos, como se indexa y cuantas impresiones tienes; si has definido bien quien es el autor de tus publicaciones o si te están enlazando bien o mal… Es decir, Google es quien te dice como tiene que ser tu web en determinados aspecto para su correcta indexación, su tráfico y sus posibles problemas y penalizaciones.

Y ha llegado a esta posición de fuerza por culpa nuestra. De todos nosotros. Le hemos dejado que tome el control con su “peli-de-empresa-super-cool-que-todos-quieren-trabajar-en-google”, pero hoy en día, Google es peor que el monopolio de Microsoft en su época. Google decide quien sí y quien no; te penaliza si no le gustas a sus ‘animalitos, mandándote a la oscuridad más allá de la página 10; no te deja usar robots, aunque sea él quien hace mayor uso de ellos. No quiero pensar mal, porque no va conmigo, pero ¿favorecerá al posicionamiento web Google Domains? Si te gastas mucho dinero en adwords, ¿hacen la vista gorda con otras cosas?

Para finalizar, y sin ningún tipo de acritud, el algoritmo de Google pertenece a Google es una empresa privada, y como tal ejerce su posición de fuerza para su beneficio propio sin ningún temor y sin que le tiemble la mano porque todos nosotros trabajamos para él o con él. Es lo que hay, a quien no les guste, Yahoo…

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